18 Mayo 2007
Análisis sobre oscurecimiento global
El “Otro” Villano Ambiental, El Oscurecimiento Global
Roberto Palmitesta D.
Viernes, 18 de mayo de 2007
Otro fenómeno nocivo se suma al calentamiento global para confundir a los ambientalistas. Se trata del oscurecimiento global, un villano de la misma calaña que puede contribuir a diezmar la vegetación.
Un nuevo fenómeno está ahora bajo observación de los científicos, como si no bastara el calentamiento global para preocuparnos. Se lo denomina “oscurecimiento global” y, según el reciente documental de
El nuevo villano ambiental se debe mayormente a las diminutas partículas que flotan en las zonas altas de la atmósfera, producto del humo de motores y fábricas, las cenizas de incendios forestales y el polvo generado por la actividad humana, o que se eleva por los vientos, sin olvidar las cuantiosas cenizas de erupciones volcánicas.
Enfriando al planeta con humo
El efecto global de todas estas partículas, que pueden llegar hasta la estratósfera, es retener o reflejar los rayos solares, causando no sólo un oscurecimiento sino una reducción de las temperaturas ambientales en todo el planeta. Algunos científicos que dudaban del calentamiento global (CG) inmediatamente encontraron otra causa para no preocuparse mucho, pues gracias a este nuevo fenómeno la temperatura del planeta no subiría tanto como se predice, otorgando más tiempo para adaptarnos y combatir el cambio climático. Pero todo indica que ambos fenómenos están relacionados, por la obvia procedencia de los contaminantes, aunque se ha atacado más al Oscurecimiento Global (OG) por ser más visible y molesto a corto plazo.
El fenómeno fue señalado hace unos años por científicos rusos, cuando Alexander Minin, del instituto Ruso de Ecología Global, reportó en una revista que comprobó una reducción del 3% la cantidad de luz solar que ha llegado a
Vegetación, la primera víctima
El documental de BBC se señala las serias implicaciones del fenómeno de oscurecimiento global, aún si efecto invernadero sigue su curso. El hecho de que radiación solar disminuye gradualmente debido al polvo suspendido en la atmósfera, tendría un efecto igualmente dañino en el proceso de fotosíntesis, por medio del cual las plantas procesan el CO2 atmosférico y oxigenan el planeta. Así que el CG procedería más rápido por la mayor presencia de CO2, no procesado por las plantas. En otras palabras, con el OG estaría en peligro el abastecimiento natural de oxígeno al planeta, sumándose así a las otras amenazas contra la vegetación, o sea la tala indiscriminada de árboles para madera y la quema de leña para calefacción en los países pobres.
Ciertamente, aunque es el principal sospechoso, el hombre no es el único culpable del humo ambiental, pues algunos incendios forestales son espontáneos y una erupción volcánica es un fenómeno geológico natural e incontrolable, que se ha producido extensamente en los primeros milenios del planeta en formación, causando el necesario OG y el consecuente enfriamiento para climatizar y permitir la aparición de la vida. Ahora son menos frecuentes, con un planeta esencialmente asentado, pero a veces algunas erupciones espectaculares dejan una marca duradera. Por ejemplo, la del Krakatoa en 1883 hizo bajar la temperatura planetaria más de un grado durante cinco años. Esto, sin olvidar el caso del OG causado por la polvareda levantada por el impacto del asteroide que cayó en Yucatán hace 65 millones de años, causando la pérdida de gran parte de la vegetación y la consecuente extinción de los dinosaurios. Así que el OG puede ser un temible asesino cuando hay un espeso y duradero manto de partículas.
Una complicada relación
En fin, el fenómeno del OG añade una complicación más al cambio climático, pues podría estar retardando este último y darnos falsas pistas de que no estamos contaminando demasiado el planeta, a pesar de ser obvio que no es así. Lo prudente es lidiar con ambos a la vez, pero más enérgicamente con el CG por ser más perjudicial a la larga. Pero las razones para controlar el OG son suficientemente valederas por sí solas, como la prevención de enfermedades respiratorias, sabiendo que asociadas a las partículas hay sustancias tóxicas e infecciosas que afectan la salud.
Obviamente tampoco podemos contentarnos de que un fenómeno frena al otro, ya que pudiera estimular la producción de los contaminantes particulados, aunque esto suena absurdo. Pero, como ambos tienen causas comunes, es fácil atacar a los dos fenómenos a la vez, pues las quemas intencionales de todo combustible producen tanto gases invernadero como hollín, especialmente si la combustión es deficiente. Ahora, seguramente los científicos vigilarán de cerca la evolución del fenómeno combinado “CG+OG”, que lucen como un perverso ‘dúo dinámico’, cada uno cubriendo las fechorías del otro.
Documento tomado de www.Analítica.com